El mundo está impregnado de gases tóxicos; es por eso que los humanos, al borde de la extinción, decidieron construir Basel, una gran torre mecánica que llega hasta el cielo. Hace años que su civilización se estancó debido a su estilo de vida tan cómodo. La prelado, seguida de los cardenales en estatus gubernamental, es quien controla Basel; pero cuando la prelado cumplió 20 años murió de golpe. Desde ese momento ya nada ha vuelto a ser lo mismo.
Estamos ante un videojuego muy complejo, completo y a la vez abrumador. La historia se distribuye en capítulos y en cada uno de ellos tenemos la misión principal y un seguido de misiones secundarias que sí o sí tendremos que aceptar si queremos completarlo al 100% porque en el siguiente capítulo ya no estarán. Con un montón de cosas secundarias por hacer y mucho mundo por explorar el juego fácilmente ronda las 100h si queremos completarlo al máximo por lo que estamos delante de una duración más que excelente.
Controlamos a tres mercenarios (Vashyron, Zephyr y Leanne). Vashyron es el líder del grupo y es el encargado de aceptar las misiones principales. La historia nos la van contando a cuentagotas durante todo el juego dejándonos al principio con un montón de preguntas sin resolver pero a medida que avanzamos uniendo cabos sueltos y entendiendo un poco más lo que es en realidad Basel y los secretos que esconde.
Nos movemos en tercera persona por las ciudades, con una cámara fija, al contrario que en el exterior donde nos moveremos por casillas, como si fuera un tablero, y podremos cambiar la vista a nuestro antojo. Su diseño artístico tiene mucha personalidad y gráficamente se defiende bastante bien (las cinemáticas son dignas de admiración, no se pueden perder). En las ciudades principales dispondremos de tiendas para comprar, vender o fabricar materiales para nuestro equipo así como un punto de guardado y un vestidor para cambiarnos de ropa.
El mapa del mundo está formado por células; hasta que no estén activadas no podremos pasar por ellas y es por eso que se necesitan lo que se llaman “células energéticas” que restablezcan la energía de la zona. Se consiguen matando enemigos y en ciertas misiones. Las hay incoloras y de colores y necesitaremos de unas u otras para abrirnos según qué caminos. Las células de colores pueden también activar lo que se llaman “estaciones”, las cuales activarán estados a nuestro favor en las zonas donde estén las células del mismo color (pero no a diferente nivel); por ejemplo, podemos activar una estación que nos de un % de posibilidades de que los enemigos suelten objetos raros al vencerlos. A parte Basel se compone de varios pisos, siendo los más altos los de clase alta en donde no encontraremos enemigos y los más bajos los más peligrosos; se conectan a través de unos ascensores centrales que iremos desbloqueando a medida que avancemos en la historia.
Uno de los puntos fundamentales en Basel para llegar a ser un experto es entrenarte en la Arena, de obligada visita para poder acceder a todos los tutoriales del combate y ponernos a prueba en infinidad de combates. Algo importante también a tener en cuenta es que en Basel se hace distinción de hora y tiempo; así, los enemigos y NPCs actuarán de forma diferente según la hora (por ejemplo, puede que se encuentren en otro lugar de la ciudad). Y en ciertos niveles el tiempo atmosférico puede sernos de gran ayuda o una gran desventaja si, por ejemplo, no llevamos un accesorio en una mazmorra donde el daño por fuego sea x2. Otro de los muchos detalles que hay que mirar con lupa antes de lanzarse a la batalla.
El sistema de combate es muy diferente a lo que podemos encontrarnos hoy en día. Controlamos a los tres protagonistas por turnos, pudiendo escoger a elección; en cada turno debemos recorrer un trozo del escenario. Se hace de esta manera porque tenemos lo que se llama la “Barra del Héroe”, unas capsulas que van descendiendo en cada turno que nos movemos; para rellenarla existen varias formas pero la más eficaz es matando a los enemigos. Es el elemento vital dentro del combate porque si nos quedamos sin barra los enemigos nos pueden hacer daño directo (que afecta directamente a la vida que tenemos) y eso supondría el final de la partida.
Pero tres turnos, sobretodo al principio (luego la Barra del Héroe va aumentando), suponen muy poco tiempo para derrotar a ciertos enemigos y para eso existen los “Resonance”. Cada vez que uno de los personajes, en uno de sus movimientos, pase por medio de sus dos compañeros nos subirá un Resonance. Cuando tengamos suficientes (e incluso con uno) podemos activarlo. Sólo supone un ataque extra en el que los personajes irán andando de posición en posición que, dependiendo de la distancia a la que estén y el número de Resonance que tengamos tendremos más o menos tiempo para atacar. Supone una gran ventaja porque así disponemos de tiempo suficiente para derrotar a enemigos muy poderosos.
Cada vez que ataquemos iremos ganando experiencia e iremos subiendo de nivel. No supone alegría alguna puesto que el subir de nivel no es lo más importante en el juego (aunque ayuda mucho). Cuando subamos de nivel nuestras armas también subirán y eso sí es importante.
Para hacer el combate aún más difícil (y emocionante) a medida que nos encontremos con enemigos más poderosos tendrán uno o más escudos que le protegerán las partes débiles del cuerpo; así, si queremos vencerle rápido deberemos romper su escudo para darle en su punto débil. Una estrategia que también se debe poner en marcha para que nos den cierto tipos de objetos importantes.
Existen tres tipos de armas; las que hacen daño superficial, las de daño directo y las arrojadizas. Sólo podemos tener equipado una arma con uno de los dos primeros daños y tenemos una segunda ranura para equiparnos las armas arrojadizas, una selección de balas especiales para hacer daño elemental o la posibilidad de tirar objetos que nos ayuden en combate, como por ejemplo las células de huida (que como bien indica el nombre nos permiten huir de un combate). Saber combinar bien tu equipo es fundamental puesto que dentro del combate no es modificable.
Pero la cosa no acaba aquí; para redondear la dificultad, frikismo y obsesión por el videojuego podemos personificar nuestras armas y cambiar de vestimenta a los protagonistas. El vestirles o no no implica nada en la historia pero de nada sirve tener una buena estrategia de combate si nuestras armas no son dignas de ello. Podemos pasarnos horas delante la pantalla añadiendo partes a nuestras armas para poder al fin vencer ése enemigo que nos da tantos dolores de cabeza y requiere de una estrategia muy bien pensada.
Las mazmorras consisten en avanzar por una serie de casillas donde se lucha obligatoriamente en cada una de ellas. Al final se encuentra el jefe el cual será muy superior en nivel al resto; también pueden ser afectadas por una de esas estaciones que activamos con las células energéticas de colores.
Conclusiones
Resumir End of Eternity (suena mucho más bonito) en tres páginas resulta imposible. Es de esos juegos que engancha, aptos para los más exigentes y maravilloso para quien ya conozca el estilo de su desarrolladora. Tiene infinitos detalles y opciones que recomiendo verlos en directo, así como una profundidad y moral en sus diálogos que es digno de admirar. Sin duda si eres un jugador exigente no tienes que dudar en adquirir una copia del videojuego. Ahora bien, aún hay que pulir ciertos detalles en combate como por ejemplo el hecho de que el juego te apunte automáticamente al enemigo cuando derrotemos a otro, lo cual supone una desventaja si se encuentra en una zona inaccesible al fuego.
Hacer hincapié también en su fabulosa banda sonora la cual dejará maravillado a más de uno, que no se hace pesada y además es variada.
En definitiva, End of Eternity está a la altura para los más hardcores de la casa.
CALIFICACIÓN: 8,4
Os dejo con su tráiler y su intro.
Os dejo también mi canción favorita del juego, la de las Minas de Freud en el nivel 8








Me ha costado muchísimo escribir éste análisi, y no me termina de convencer. Aún necesito más experiencia escribiendo análisis de RPGs. Además es un juego que es muy difícil de describir; hay que vivirlo.
ResponderSuprimirPersonalmente estuve durante mucho tiempo viciando sin parar hasta que quedé sobresaturada. Después de jugar al Zero 4 volveré a ponerme otra vez con él. Es una maravilla e indispensable para quien busque un reto. Y no estoy hablando de que sea fácil, pero tampoco necesitas buscar en la guía cada dos por tres ya que el juego te da algunas pistas.
Es que...es demasiado para contarlo con palabras. Su filosofía, historia, personajes, música, sus combates... hacía tiempo que no me sentía tan realizada jugando a un videojuego.
Lo que más me ha sorprendido es que la chica protagonista sea mayor de edad, pero si es más grande que yo xD. Nah, que me gusta que pongan a personajes veinteañeros y no quinceañeros, que es lo habitual, ya que no tiene mucho sentido que unos críos salven el mundo y ya está muy trillado >_<
ResponderSuprimirEn cuanto al juego, le tengo unas ganas tremendas y tu análisis me las ha reavivado xD. A ver si cae un día de estos... :P
Aunque digas que no te ha quedado muy bien el post, a mí me ha gustado :) Además se nota que el juego te ha encantado, me ha sorprendido la notaza que le has puesto y todo, jejeje.
@Jero-chan
ResponderSuprimirEl problema es que son juegos con tantos extras y tantas cosas por contar que es difícil seleccionar los mejores para el análisis.
No he contado por ejemplo nombres de personajes súper importantes, ni la historia principal, tampoco he contado la manera de conectar las estaciones entre pisos, el por qué de los saltos en combate, dónde conseguimos dinero, qué tipo de ropa hay, qué características tiene una arma, qué tipos de balas elementales hay... etc, etc, etc.
No creo que tarde mucho en bajar de precio aunque aún aguanta.
La nota es porque se lo merece, objetivamente.
Uff que tarde llego, pero estoy retocando la sección de enlaces y había perdido algunos blogs por el camino.
ResponderSuprimirTan nipona como siempre, leerte me da a entender que es un "Final Fantasy" notable, por lo que mi consola y el jamás se encontrarán. Le hemos declarado una silenciosa e infructuosa guerra a los productos japoneses, que inconprensiblemente siguen aumentando en cantidad y popularidad, pese a no contar con nuesto apoyo... Mi xbox y yo seguiremos adelante con el veto, ya aprenderán.